«¿Para qué pagar si hay uno gratis?» Es una pregunta lógica, y tiene una respuesta honesta. En este artículo veremos en qué se diferencia un VPN gratuito de uno de pago, en qué ahorran los servicios «gratuitos» y en qué casos, aun así, pueden servir.
Adelanto: un VPN gratuito no siempre es algo malo. Pero hay que entender con qué lo estás pagando.
La regla principal: alguien paga de todos modos
Los servidores cuestan dinero. Muchos servidores, en distintos países y con un canal rápido, cuestan muchísimo dinero. Alquilar un solo servidor VPN decente con un buen canal cuesta entre 50 y 500 dólares al mes. Multiplícalo por un centenar de servidores y tendrás un presupuesto que tiene que salir de algún sitio. Si el servicio no te cobra dinero por lo que ofrece, te cobra otra cosa. Lo más habitual: tus datos.
En qué ahorran los VPN gratuitos
1. Velocidad y límites
Un plan gratuito típico: de 500 MB a 10 GB al mes, con la velocidad limitada artificialmente. Basta para abrir un sitio de vez en cuando, pero no para video, juegos o tareas de trabajo. Para hacerte una idea: un solo episodio de una serie en HD ocupa entre 1 y 2 GB. El VPN gratuito se te acabará la primera noche frente a la tele.
2. Número de servidores
En el plan gratuito suele haber de 5 a 10 ubicaciones, y todas están saturadas. Elegir país apenas es posible: te conectan donde haya más hueco. Para navegar normalmente da igual, pero si necesitas una región concreta (por ejemplo, contenido de EE. UU.), no funcionará.
3. Política de registros
Este es el riesgo principal. Muchos VPN gratuitos dicen abiertamente en sus condiciones de uso que recopilan datos y los venden a terceros. Entre ellos: qué sitios visitaste, durante cuánto tiempo y qué búsquedas hiciste.
Un ejemplo real: en 2020, un popular VPN gratuito sufrió la filtración de una base de datos con información de más de 20 millones de usuarios, incluido el historial de actividad, y eso pese a anunciarse como «no-logs». Otro caso: varias apps de VPN gratuitas de Google Play resultaron ser servidores proxy a través de los cuales otras personas, pagando, accedían a sitios web, y tu teléfono formaba parte de esa red «botnet» sin que lo supieras.
4. Publicidad y rastreo
Algunos servicios gratuitos insertan publicidad en tus sesiones del navegador o hacen las consultas DNS a través de sus propios servidores para construir un perfil. El tráfico sí va cifrado frente a tu proveedor de internet, pero tus datos van a parar al propio VPN.
5. Seguridad de la propia aplicación
Una auditoría de seguridad es cara, y los servicios gratuitos ahorran en ella. En VPN gratuitos (sobre todo en los poco conocidos) se han encontrado vulnerabilidades evidentes e incluso código malicioso integrado. Un análisis de «VPN gratuitos» de CSIRO en 2016: el 38 % de las aplicaciones analizadas contenía bibliotecas de rastreo, el 18 % no cifraba el tráfico en absoluto y el 16 % modificaba el tráfico HTTP sobre la marcha.
Qué ofrece un VPN de pago
- Velocidad real. Entre el 80 y el 95 % de tu conexión base, suficiente para video en 4K, juegos en línea y tareas de trabajo exigentes.
- Amplia elección de servidores. Más de 100 ubicaciones: puedes elegir el más rápido o un país concreto para acceder a contenido regional.
- Política no-logs auditada. Una empresa independiente comprueba que de verdad no se guardan registros.
- Aplicaciones para todo. Desde el teléfono hasta el router y la Smart TV.
- Soporte. Personas reales que te ayudan cuando algo no funciona; normalmente un chat o un canal de Telegram con respuesta rápida.
- Sin publicidad ni rastreo. Eres el cliente, no el producto.
- Actualizaciones periódicas. Nuevos servidores, compatibilidad con nuevos sistemas operativos y protocolos, corrección de vulnerabilidades.
- Funciones adicionales. Kill switch, split tunneling, doble VPN, protección contra fugas de DNS: todo esto suele venir incluido de serie en los servicios de pago.
Números: cuánto cuesta realmente un VPN de pago
¿Listo para probarlo?
8 horas gratis, sin vincular tarjeta. Acceso completo a todos los servidores.
Hagamos la cuenta con dinero real. Hoy un VPN de calidad cuesta entre 3 y 7 dólares al mes si lo compras por un año. Son entre 36 y 84 dólares anuales, menos que la cuenta media de un restaurante. Al día, entre 10 y 23 centavos: el precio de un SMS.
Qué obtienes por ese dinero: privacidad frente a tu proveedor de internet, acceso sin bloqueos a todo internet y protección en todos tus dispositivos. No se puede comparar directamente con uno gratuito: es como comparar un taxi con hacer autostop. En teoría ambos son «transporte», pero la calidad y las consecuencias son completamente distintas.
Cuándo basta con uno gratuito
Seamos sinceros: hay situaciones en las que un VPN gratuito tiene sentido:
- Abrir una vez un sitio bloqueado: lo miras y lo cierras.
- Un viaje ocasional al extranjero en el que necesitas comprobar la app de tu banco desde una IP «de casa».
- Curiosidad: ver qué es un VPN antes de pagar por uno.
En todos estos casos, elige la opción gratuita de un proveedor grande y conocido (a menudo es una «versión gratuita limitada» de un servicio de pago), y no un VPN cualquiera encontrado en el buscador.
Cuándo uno gratuito NO será suficiente
- Si trabajas en remoto y necesitas el VPN a diario.
- Si ves streaming en 4K: más detalles en el artículo VPN para streaming.
- Si juegas en línea: el ping con un VPN gratuito será horrible.
- Si envías por la red algo sensible, como archivos de trabajo u operaciones bancarias. Aquí ahorrar en seguridad es mala idea.
«Freemium» frente a «totalmente gratuito»: una diferencia fundamental
Una distinción importante. Algunos servicios VPN de pago ofrecen un plan gratuito limitado (por ejemplo, 10 GB al mes y 3 ubicaciones) a modo de «degustación». Estos servicios son seguros: sus ingresos proceden de las suscripciones de pago, no de la venta de datos. Ejemplos: ProtonVPN Free y Windscribe Free. Con ellos puedes quedarte prácticamente de forma indefinida, sabiendo que es un servicio que funciona de verdad.
Otra categoría aparte son los VPN puramente gratuitos: no tienen ninguna suscripción de pago. Esa es precisamente la zona peligrosa: no está claro de dónde sacan el dinero, y la respuesta más frecuente es «de tus datos». Distinguir unos de otros es sencillo: entra en su web e intenta encontrar la página de precios. Si no existe, es un servicio puramente gratuito y la precaución debe ser máxima.
La alternativa: el periodo de prueba de uno de pago
La mayoría de los servicios de pago ofrecen un periodo de prueba gratuito o una garantía de devolución del dinero. Es mucho mejor que un VPN gratuito: obtienes todas las funciones sin limitaciones y, si no te convence, te devuelven el dinero.
VolnaLink ofrece 8 horas de acceso completo sin vincular tarjeta. Es suficiente para probar la velocidad, los servidores y las aplicaciones.
En resumen
Un VPN gratuito es una herramienta puntual para tareas puntuales. Para un uso habitual, uno de pago sale más barato en relación con la calidad: sabes con certeza que pagas por un servicio y no con tus datos. El coste es de 3 a 5 dólares al mes con una suscripción anual, mucho menos de lo que cuesta una filtración de tus datos.